Cuidar tu salud sexual después de los 40

En las barras de los bares, los hombres no hablamos ni de miedos ni de dudas, ni de amenazas ni de inseguridades. El pavor a un gatillazo, el horror a acabar demasiado pronto o demasiado tarde o el temor a dejar insatisfecha a tu pareja son pájaros de mal agüero que nos sobrevuelan, pero todos callamos.

Los síntomas de los problemas sexuales se manifiestan de diferente manera, pero las razones finales suelen ser comunes en casi todos los casos. Las mujeres se han liberado, lo que está la mar de bien, pero ante este cambio nos hemos quedado un tanto descolocados. Ellas disfrutan del sexo sin problemas, mientras nosotros cada vez le añadimos más hierro al asunto. ¿Por qué? Porque toda liberación tiene también sus recovecos.

Tu salud sexual después de los 40

Ellas, por ejemplo, aún tienen que liberarse de los tópicos que les hacen pensar que si no tienen 10 orgasmos son unas reprimidas. Y nosotros deberíamos sacudirnos la presión de tener que ser un buffet-libre de placer. El sexo es cosa de dos, para lo bueno y para lo malo. Y de dos que se preocupan del placer del otro, que en ese intento no dejan el suyo de lado. Los especialistas han encontrado un término para definir lo que les pasa a los hombres: “presión de ejecución”.

Y es que quieres hacerlo todo tan bien, que te olvidas de sentir lo que está ocurriendo. Ahí surge una desconexión entre cuerpo y mente, que es la causante de esos problemas. Quieres hacerlo todo tan bien, que en vez de disfrutarlo parece que pases un examen de final de carrera. Por eso, lo mejor es dejarse llevar. Pero, claro, eso es fácil de decir y difícil de llevar a la práctica. Así que vamos a estudiar los miedos más habituales para poder borrarlos.

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